sábado, 4 de agosto de 2018

LÉXICO BILBAINO


NOTA ACLARATORIA

Los de Bilbao solemos decir que el Mundo es un barrio de Bilbao, quizá sea una ex-
prexión un tanto exagerada, pero no  crean que tanto. Puede que esa sea la razón de que hayamos creado un léxico mezcla de euskera y castellano que tiene su cosa. Vean algunos ejemplos y disfruten....vamos, digo yo. El trabajo que a continuación se cita no es de mi cosecha y mucho lamento no haberme quedado con el nombre del autor.


"Perdonen, ¿en qué idioma hablan?". La pregunta nos la hizo, en agosto del 98, la camarera de un restaurante del Village de Nueva York. Las dos parejas que compartíamos viaje y mesa nos miramos sorprendidos. No recordábamos haber hablado en euskera y la chica era argentina. En castellano, le respondimos. "No -dijo ella- eso no era español, era…otra cosa". Y tenía razón. Recapitulando la conversación concluimos que el despiste era normal. "Estoy larri y no quiero mojojones" o "este vino, ni para kalimotxo" o "no seas borono y deja bote", además de los muchos 'pues' salpicados, ayudaban poco a la ubicación del idioma. A eso añadan una lista de palabras, tan gruesas como prácticas, de esas que gustamos llevar en el zurrón los del botxo.
He viajado en el tiempo y en el espacio para recordar, si es que hacía falta, que además del castellano y el euskera tenemos otro idioma: el bilbaino. No aparece en el último sociómetro, ni falta que le hace. Existe. De hecho, guardo como un preciado tesoro, el Diccionario de la Lengua Bilbaina. Hace unos años, compartí con su creador, Juan Echegoyen, aperitivo en el 'Azulito'. Hablamos de lo que en Madrid creen que es txirene o que al güito, por alguna extraña razón, le otorguen significado sexual. Que al balde de agua le digan cubo y al choto, capucha. Y que si llamas trinchera a un tres cuartos impermeable o chamarra a una cazadora no te entienden más allá de Altube. Convenimos que el ¡aupa!, fuera de lo deportivo y según tono, sirve de ánimo o de condolencia. Pero si el giro de cabeza es ligero, conlleva indiferencia. Y así pasamos la tarde. Viendo que somos singulares en lo geográfico, lo léxico y lo ortográfico.
Cierto que en cuestiones gastronómicas no hay región o pueblo que no tenga su propia forma de catalogar verduras, pescados o carnes. Si pides zapatero en Madrid, por ejemplo, no se imaginan que te refieras a una palometa o japuta. El zancarrón se llama morcillo. Las vainas, judías verdes y las alubias, judías rojas. Las rabas, calamares. De la antxoa y su traducción como boquerón no voy a hablar. Hasta en la RAE llevan empanada con el asunto. Pero lo nuestro va más allá de un mero regionalismo. Basta con recorrer 99,8 km para descubrir que, en San Sebastián, al juego del campo quemado, ojo al dato, le llaman brilé y no saben que las bicicletas llevan catalina. Explica tú ahora, por ahí fuera, lo que es el color azul Bilbao.
Por eso, los que pisamos otras tierras, nos reconocemos con un simple saludo, una palabra suelta o un taco arrastrado. Somos capaces, incluso, de ubicar a un paisano en una localidad concreta según llame al bígaro, caracolillo o magurio. Lo que, sumado a lo anterior, demuestra que somos un mundo. De ello escribieron, unas veces con sorna y otras, aunque pocos lo sepan, con evidente interés, ilustres del verbo como Cervantes o Quevedo. Por algo será.
En fin, les dejo que voy para el botxo. Tengo con la cuadrilla una jamada del copón y luego parranda. Invita Javi, el chico viejo que deja de ser birrotxo. Tiene una potxolada de txoko, con los del otxote, en una lonja del kasko llamado 'Los Txirene'. De piscolabis hay antxoas albardadas y rabas. Luego alubias con sacramentos y helau de kukurutxu. Antes, unos potes. Dos rondas de txikitos y zuritos y una espuela rápida, que el pastor del Gorbea dice que va a hacer fresco. Además, el cocinillas es un peste. Absténganse los pichicomas, txotxolos y sinsorgos. Para los trompalaris, que pisan iturri en seguida, prohibido llegar perfumaus. Y el que ande kili-kolo, tranki. Tenemos porrusalda, agua de Bilbao y el teléfono del Igualatorio. Ah, y nada de katxis. De coger castaña, que sea con fuste. En fin pitxines, agur sin más.







viernes, 3 de agosto de 2018

LOS TAXIS Y SU MODUS OPERANDI

El taxi, en la versión moderna que hoy conocemos, tuvo su origen en Francia a mediados del siglo XVII. Es pues una actividad más que madura y su uso está muy arraigado en la sociedad. Sin embargo sus métodos de trabajo no han evolucionado de manera sensible a través de los casi cinco siglos de su existencia por aquello de la condición humana de la resistencia al cambio y ahora  en consecuencia, están mostrando un serio rechazo con la nueva concepción del servicio que están ofreciendo dos empresas extranjeras. Esa nueva forma de trabajo tiene su origen en algo que es la que ha hecho que el mundo haya evolucionado desde la existencia del hombre y que no es otra que la innovación. Bajo ese punto de vista tengo la sensación de que por muchas energías que pongan los taxistas "clásicos" en oponerse al cambio, su batalla está perdida como consecuencia de que no hay sistema que pueda perpetuarse en el tiempo sin que sufra un notable deterioro. Si a esa realidad inmutable se suma el lío que ha organizado la Administración acerca de la concesión de licencias a las dos compañías citadas y el laxo seguimiento de las mismas, tendremos todos los elementos necesarios para que se arme un pifostio de muy señor mio. Así que puestos a dar alguna idea, no se me ocurre otra que la de que los "clásicos" se pongan las pilas y empleen sus energías en innovar a fondo su sistema de servicio ya que pienso que esta batalla en sus actuales términos la tienen perdida.

jueves, 2 de agosto de 2018

LA EFICACIA

En corriente alterna se distinguen la potencia aparente y la activa por el ángulo que forman entre ellas, ángulo que se denomina con la letra griega fi, esa que parece una culebrilla y que es la decimosexta de su alfabeto (que se presenta más abajo)
La relación que existe entre ellas es la de : Potencia activa = Potencia aparente x coseno de fi, de modo que cuando más grande sea el coseno de fi tanto más se aproximarán ambas potencias y senso contrario cuando mayor sea el ángulo mayor será la divergencia entre ambas.
Esta elemental presentación de ambas potencias eléctricas me lleva a plantear lo que ocurre en la vida cotidiana en la que en las personas eficaces tienen un óptimo coseno de fi (e igual a uno) y por eso lo que parece que hacen lo hacen, es decir la potencia aparente es igual a la eficaz, a la activa. Sin embargo los trabajadores que llevan papeles de un lado para otro sin necesidad, solo por aparentar que hacen a toda velocidad algo útil sin serlo en absoluto, o realizan reuniones largas y de resultado confuso e inaplicable, por poner un ejemplo entre los muchos que existen, despliegan una apariencia de potencia aparente alta ....pero con un ángulo fi muy alto, en consecuencia su coseno es paupérrimo y por tanto su potencia activa, penosa. Esa misma actitud, la de estar desarrollando una potencia aparente descomunal, inauguraciones a troche y moche, reuniones, mítines, planes y promesas que no se cumplen, desmentidos, alardes titánicos intentando demostrar que la acción de la gravedad no existe, luchas constantes intentando también hacer creer que por encima de los hechos, de las evidencias, están las opiniones, los desmentidos y los matices.... Pues eso, están desarrollando realmente una potencia aparente como decía arriba descomunal, pero con un ángulo fi altísimo, lo que como hemos venido diciendo, se traduce en una potencia activa muy baja o lo que es lo mismo en lenguaje llano lejos de la física "mucho ruido y pocas nueces". Perdonen las molestias ocasionadas a sus meninges, pero es que estoy que me salgo. Hasta otra más liviana. Salud
Resultado de imagen de alfabeto griego moderno



miércoles, 1 de agosto de 2018

LA IMPUNTUALIDAD




Alguien, con gran acierto, afirmó que la puntualidad es una 

virtud que le hace sentirse a uno muy solo. 

Afortunadamente la mayoría de las personas se van 

persuadiendo de que entre otras cosas la falta de 

puntualidad es una grosería que revela una 

pésima educación.                                                  

Siempre me he preguntado cuales podrían ser 

las razones para ser impuntuales y he ido acumulando una 

serie de ellas, por ejemplo, la ya citada sobre la falta de 

educación, que el que no es capaz de valorar su tiempo es 

incapaz de valorar el de los demás, que hay personas que 

entienden que de esa forma están demostrando que tenían 

cosas más importantes que hacer durante el tiempo que se 

demoran, que no saben calcular el tiempo 

necesario para llegar puntuales a una cita, que no acaban 

de asumir que el tiempo – el suyo y el de los demás- es el 

bien más preciado que tenemos, el de primero yo, luego 

nadie y después nada como manifestación sublime de puro 

narcisismo, el marcar territorio cuando les toca jugar el 

papel de clientes apoyándose en la estúpida idea de que el 

cliente siempre tiene razón y seguro que habrá alguna más.

Por razones de trabajo e incluso de ocio es frecuentado 

muchas de las Autonomías de España (me niego a utilizar el 

término Estado Español, primero porque fue acuñado por 

Franco y segundo porque me parece una cursilada) y entre 

ellas hay una cuyo nombre omitiré por no levantar ampollas 

entre amigos y colegas, en la que con un sentido dantesco 

de la puntualidad ocurren cosas tan chungas como estas. El

Presidente de esa Comunidad comienza media hora más 

tarde un acto político, toma la palabra y no tiene ni una de 

disculpa y/o justificación por el retardo en el comienzo. 

Puedes quedar para una reunión de trabajo con alguien y 

dos horas y media después de la hora fijada para el 

encuentro manifiesta que no puede llegar a la hora prevista, 

puede incluso no asistir sin que medie palabra o puede 

presentarse una hora después como quien lava. Lo curioso, 

o quizá no tanto, cuando le recriminas – suavemente porque 

es cliente - te mira como podrían hacerlo a un alienígena 

recién llegado al planeta Tierra.

Bernard Shaw, ocurrente dramaturgo y crítico irlandés, es 

autor de frases tan ingeniosas como demoledoras

a más no poder y como muestra una de ellas “es mejor 

nunca que tarde”, frase que como todas las suyas tiene un 

largo alcance.

Lástima que muchísimos habitantes de esa Comunidad no 

lleguen a alcanzar el alcance de esa densa cita. Por cortos.