viernes, 14 de abril de 2017

LAS COSAS DE NUESTRA CONSTITUCIÓN.

La Constitución Española es un documento que realmente sorprende por lo bien que suena, aunque no debería ser así ya que los llamados Padres de la Patria que lo elaboraron eran personas de fino intelecto y acerada pluma. Tras la salida del largo túnel que supuso la dictadura del General gallego y de los adláteres de todo tipo y pelaje de los que se hizo rodear, constituyó toda una bocanada de aire fresco. Con el paso del tiempo se ha ido decantando la intencionalidad del documento. Había que tener una Constitución moderna, garantista, profundamente demócrata, que supusiera una clara ruptura tras 40 años de oscuridad, ejemplar... vamos, había que vestir el muñeco y como ejercicio de redacción lo hicieron de manera brillante, pero, ¡ay!,naturalmente una cosa es predicar y otra dar trigo.
Recojamos algunos puntos de ella y hagan un examen de introspección y confiesen si reconocen algunos puntos que en ella se recogen, tales como: 
- La división de poderes.
- Libertad de expresión e información.
- Aconfesionalidad del Estado.
- Derecho al trabajo y a una vivienda digna.
- Igualdad ante la Ley.
- Derecho a la dignidad humana, que corresponde también a los 
  extranjeros.
- Organización territorial en autonomías, etc. rigiendo entre ellas el 
  principio de solidaridad.
Se pueden preguntar a que ha venido este arrebato, este perrenque, sobre la Constitución. Pues ha venido a cuenta de que la Ministra de Defensa, supongo que entre procesión y procesión, adornada para el acto de mantilla y peineta, ha ordenado a los cuarteles "izar la bandera a media asta en conmemoración a la muerte de Cristo".
Reconozco que este saltarse a la torera - esta vez sin mantilla porque dificulta los movimientos - la Constitución, no es una cuestión que en sí tenga mayor relevancia cuando de manera continuada su Gobierno se la salta en cuestiones como las citadas más arriba,  pero que quieren que les diga, a lo mejor es que la noticia me ha pillado con la guardia baja. En fin, que uno no es de acero inoxidable.

jueves, 13 de abril de 2017

¡ PELIGRO !

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Cuando la energía liberada por la fisión de átomos de uranio bombardeados por neutrones fue aplicada a las plantas de producción de energía eléctrica, comenzaba en 1.954 en la URSS, la andadura de esa actividad que hoy contempla 449 centrales nucleares en servicio en todo el mundo. 
Este proceso de reacción de fisión nuclear produce - como chatarra atómica - nuevos elementos inestables, que durante el tiempo que tardan en desintegrarse - en algunos casos más de 10.000 años -, emiten radiaciones muy nocivas para el ser humano. Además, procedentes de las centrales nucleares, de algunas industrias y hospitales, se están produciendo elementos inestables, si bien son menos nocivos que los anteriores para la salud humana y cuya vida activa es sensiblemente inferior a la antes citada. Estos residuos de media y baja actividad, se suelen almacenar en bidones de plomo recubiertos de hormigón en zonas alejadas de concentraciones urbanas. En España este tipo de residuos se están centrando en El Cabril punto situado en la Sierra de Hornachuelos, provincia de Córdoba.
Somos tan estúpidos, tan ambiciosos, tan insensatos, que dejaremos durante 10.000 años 449 depósitos letales (mas los que se sigan generando con nuevas centrales) enterrados, desparramados por el mundo sin garantías de que permanezcan inofensívamente guardados. Para más inri resulta que esta tecnología, como consecuencia de las crecientes medidas de seguridad que tienen que adoptar las centrales existentes y las próximo futuras a partir de los terribles sucesos de Chernobil y Fukushima, son más y más insostenibles económicamente. Lo verdaderamente paradójico es que contra lo que ocurre habitualmente, a medida que va madurando esa tecnología, cada vez sale más cara, lo que como decía, las hace inviables frente a las plantas de energía renovables, que esas sí, están experimentando en su evolución una espectacular descenso de sus costes de implantación y mantenimiento. En definitiva, por ignorancia, ambición y orgullo fatuo, hemos hecho un pan como unas ostias. 400 y pico centrales nucleares después hemos llegado a la tardía conclusión de que nos hemos equivocado...y de que manera.
Y entre tanto ¿que está pasando aquí, en nuestro lares?. Pues nada que pueda ni sorprender ni escandalizar por mor de que no se aparta un ápice de nuestra forma de hacer las cosas. Y es que estamos en un país que del "aquí llego y aquí te mato" ha hecho todo un sistema organizativo. El elemental procedimiento de planificar, realizar y evaluar, es algo que a nuestras autoridades ni les suena. Por eso la secuencia del desarrollo del almacenamiento de los residuos de baja y mediana intensidad - que tardan del orden de 300 años en reducir su actividad a valores normales - se ha hecho con méritos suficientes para ser relatada. 
En 1.951 se funda el JEN (Junta de Energía Nuclear). En 1.961 aparecen los primeros residuos que se almacenan en El Cabril (Córdoba) de forma clandestina. El 1.975 se autoriza 
¡ supuestamente ! el primer permiso de almacenamiento. En 1.985 se constituye ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Sociedad Anónima), con capital público, 34 años después  desde que se inició en España esta aventura atómica que no tiene trazas de acabar bien. En 1.992 se inaugura, ahora de manera oficial, la instalación de El Cabril, como decíamos antes.
Este baile de fechas confirma la absoluta falta de previsión, digna de la chapuza nacional de lo años 40 a la que hay que añadir el hecho de que los gastos e inversiones de los residuos que generan las centrales privadas, las pagamos nosotros, los ciudadanos a los que por añadidura nadie informa de esta circunstancia. Hasta aquí la pequeña historia del desarrollo del tratamiento de los residuos atómicos de baja y mediana intensidad.
Queda por comentar otra historia para no dormir, que es la de los tratamientos de los residuos altamente radiactivos, los que necesitan 10.000 años para llegar a valores normales. 

(Seguirá).











domingo, 9 de abril de 2017

EL VELO INFAMANTE SOBRE FUKUSHIMA

Chernobil fue un gravísimo accidente que el lobby nuclear cargó en la cuenta de la ineficacia soviética. Pusieron en circulación la noticia de que estaban jugando con la central y se les fue de las manos, es decir, insistían en que las centrales nucleares son seguras y producen la energía eléctrica más barata, lo que pasa es que no se pueden dejar en manos de inútiles, venían a manifestar.
Llegó Fukushima y aquí ese argumento no valía  porque la tecnología y rigor japoneses son otros y por un tiempo quedaron mudos. Lo que no impidió que nuevamente se vinieran arriba manifestando su viejo eslogan de que las centrales nucleares eran eficaces y seguras y achacaron el desastre a las fuerzas desatadas de la naturaleza en forma de terremoto y tsunami.
Han transcurrido 6 años desde entonces y el balance es demoledor. 
Se han gastado 180.000 millones de euros, importe que naturalmente está lejos de la capacidad financiera de la empresa propietaria de lo que queda de la central, pese a lo cual la situación está lejos de estar controlada. Esa factura se socializará, o sea, será pagada por los ciudadanos japoneses, es pues un gasto que añadir a las facturas pagadas por la energía consumida.
Los soviéticos eran torpes, decían, pero en Fukushima obligan a volver a las 174.000 persona desplazadas a sus lugares de origen que tiene un nivel de radiación cuatro veces superior a la que se fijaron en Chernobil y es que  las Olimpiadas de Tokio están a tres años vista y hay que dar sensación de normalidad, de que todo está bajo control, cuando la situación real está lejos de ser esa. En tierra, una zona de 30 km. alrededor de ambas centrales será inhabitable para siempre. Todo el Océano Pacifico está contaminado (ver imagen) y cada día se están vertiendo en el 300 Tm. de agua contaminada que intenta enfriar los reactores, sin que se pueda determinar cuanto tiempo durarán esos vertidos ya que los robots que están intentando taponar las fugas de los reactores no pueden acceder a ellos como consecuencia de las altas radiaciones y temperaturas. 

La empresa propietaria de la central es TEPCO que resulta que es una filial de G.E. (General Electric) una de las más grandes compañías del mundo. El lobby nuclear a la voz de "el negosi, es el negosi y lo demás no cuenta", silenciando estos hechos con la connivencia criminal del Gobierno japonés, están consiguiendo que la opinión pública mundial no se soliviante. Ciertamente las probabilidades de que ocurran accidentes de este tipo son muy reducidas, pero el hecho de que existan ¿no debe ser motivo para acabar cerrando todas las centrales que están operando en el mundo y parar las que se están construyendo?. El desarrollo de los acontecimientos nos está abocando a que Fukushima sea la mayor catástrofe ocurrida en la historia de la humanidad.

Nota. Para no cansar paro aquí, pero como dijo el General MacArthur, volveré. Pero cambiando de escenario, fijándolo en nuestra Península.

jueves, 6 de abril de 2017

EL CIERRE DE GAROÑA ¿UN SHOW?

Para llegar a la cúspide en la linea de mando de una empresa - y más si lo es de cierta entidad - hay que tener además de preparación, una cierta dosis de suerte, sentido de la oportunidad y sobre todo un código de actuación que se puede resumir, en andar con paso de buey, desarrollar un papel de actor cuando sea preciso, poniendo cara de bobo, para rematar la faena sacando a relucir los   colmillos de lobo.
Esto viene a cuento acerca de la aparente polémica que se traen los copropietarios de la central nuclear de Garoña, Iberdrola y Endesa.
La primera es partidaria de no reanudar la actividad aduciendo que no es rentable, en tanto que la segunda apuesta por su reapertura.
El montante de las inversiones de una central nuclear es muy importante, de modo que la tasa de amortización sumada a los intereses de los créditos asumidos para su financiación le dan un buen bocado a la cuenta de resultados de explotación. Pero una vez satisfechos ambos conceptos que coinciden con el período de vida inicialmente asignado a la central (en este caso 40 años), la actividad se convierte en un negocio francamente interesante bajo el punto de vista de su rentabilidad económica. Por eso sorprenden las manifestaciones del Presidente de Iberdrola, que por otra parte ha puesto cara de bobo al enviar un recado al Gobierno indicando -en su papel de enseñar los colmillos de lobo - que el parque nuclear español es un negocio ruinoso (lo que es una clara maniobra para pedir más subvenciones, mejor trato fiscal y sobre todo una muda petición para prolongar la vida útil del parque nuclear 20 años, lo que supondría un auténtico momio para sus propietarios, en su mayor parte las compañías antes citadas).
No es de buen estilo auto citarse porque supone una actitud de inmodestia, pero a veces hacerlo redunda en aportar claridad y eficacia a la línea argumental. A tal fin, para recordar que podría suponer a la propiedad de las centrales la prórroga de su actividad durante 20 años, les remito a los comentarios que efectué al respecto en este blog, con el título de GAROÑA FOR EVER de fecha 8 febrero 2.017.
Si finalmente, cuando ambas compañías dejen sus papeles de poli bueno, poli malo y acuerden con bombo y platillos que no abrirán la central, habrán sacrificado como en el ajedrez un peón, en aras a distraer al personal y crear un ambiente propicio para que la prolongación de la vida del resto de las centrales - que es de lo que se trata pese al rasgado de vestiduras del Presidente de Iberdrola - y así colar mejor su oculto deseo.