martes, 30 de noviembre de 2021

EL SR. ORTEGA

Se le calcula al fundador de Inditex una fortuna de 67.000 millones de euros. Caudal hecho desde que inició su empresa en Galicia allá por el año 1.963. Resulta difícil imaginar que alguien pueda amasar tal cantidad de dinero sin haber pasado por encima de los legítimos intereses de muchas personas, pero bueno, eso es otra historia y doctores y analistas hay para que puedan dar una explicación convincente sobre el tema pese a que no lo tendrán fácil.
Aparte del increíble montante de la fortuna acumulada, me llama la atención, en comparación con la forma de vida, por ejemplo, de muchos de los habitantes de la canaria isla de La Palma, ahora tristemente en candelero, acostumbrados a vivir con muy poco, ya que casi se puede considerar a ese muy poco con niveles de subsistencia, el tipo de inversiones que acomete el señor Ortega, pues que de él se trata, porque en el 2.007 compra un barco de recreo de 67 metros de eslora por 95 millones de euros, dos años después remodela por completo su interior y este año lo pone en venta por 76 millones. La venta no es consecuencia de haber perdido su afición por la mar sino por aquello de que "todos queremos más" - en lo que hay que reconocer que el susodicho señor ha elevado tal cuestión a límites insospechados - ya que resulta que ha cursado pedido a un astillero holandés de un nuevo barco, esta vez más grande y mejor a juzgar por el precio, 182 millones de euros, cifra que por lo menos a mi me deja un poco en suspenso, si bien traducido a las añoradas pesetas - aquellas que un "café au lait", te costaba 100 de ellas, resulta que la cosa es ya para sonrojarse ya que son 30.333 millones las que importan el citado yate.
¿Tienen Uds. alguna valoración moral que aplicar a semejante sistema de vida?. Pues no se corten. Abran la ventana y díganlo gritando, que alivia mucho. Salud

 

jueves, 18 de noviembre de 2021

EFECTO DUNNING - KRUGER

A buen seguro que habrán conocido Uds. personas a las que les encanta opinar de lo divino y de lo humano y habrán podido constatar que lo hacen en muchas ocasiones sin un conocimiento de causa suficiente. Y por el contrario en las antípodas de los citados habrán también observado que a personas prudentes, con conocimientos, les cuesta mostrarlos.
Bueno, pues esta es la condición humana y debíamos admitir que así son las cosas y que por tanto el tema no merecía más comentarios salvo en que lo que hay que hacer es desarrollar tácticas para ponerse a salvo de tanto parrapla suelto.
Sin embargo la cuestión empieza a complicarse cuando podemos constatar que están accediendo a la política muchas personas del primer tipo, que llegan para más inri a las más altas instancias del poder. 
Esta cuestión está tan extendida por el mundo que se ha hecho de carácter universal, hasta el punto que dos psicólogos sociales norteamericanos, DUNNING Y KRUGER realizaron un estudio sobre el asunto, de tal profundidad y enjundia, que recibieron el Premio Nobel de psicología hace ahora 21 años.
El amplio estudio que efectuaron, partía de unas premisas que fueron ampliamente corroboradas y decían que :
 
- Los individuos incompetentes tienden a   
  sobrestimar sus propias capacidades.
 
- Los individuos incompetentes son incapaces de 
  reconocer las habilidades de otros.
 
- Los individuos incompetentes son incapaces de 
  reconocer su extrema insuficiencia.
 
Una parte de la nutrida nómina de políticos que han accedido a ese mundo como una forma de empleo, entra de lleno en esta definición de incapaces incompetentes, personas que incluso acaban en las más altas instancias del poder político. Casos especialmente sangrantes los tenemos en el que fuera presidente de EEUU, Gerald Ford, del que se decía que era incapaz de andar y mascar chicle a la vez porque se descoordinaba, qué decir de su compatriota Trump, del brasileiro Bolsonaro, del venezolano Maduro, del premier británico Jhonson, de su antecesor Cameron.... Aquí tenemos también ejemplos notables del pasado y presente que están en la memoria de todos por lo que no merece ni tan siquiera nombrarlos.
Pero eso, con ser particularmente grave no lo es todo, porque este tipo de personajes, mediocres e incompetentes, se rodean de colaboradores de su mismo perfil para que no les hagan sombra, con lo cual el efecto de ese tipo de dirigentes multiplica los malos resultados de su propia incompetencia.


 


lunes, 15 de noviembre de 2021

GLASGOW. UN NUEVO "DÉJÀ VU".

 

En 1.995 se celebró en Berlín la primera de las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático como consecuencia de que por aquel entonces ya se entendía que la cosa pintaba mal. Dos años después se establece en el llamado Protocolo de Kioto la necesidad de obligarse legalmente entre los países a vincularse legalmente con objeto de reducir las emisiones de gases que causan el efecto invernadero. Desde aquel entonces han transcurrido ya 24 años y entre los flagrantes incumplimientos por parte de todas las naciones participantes- o por lo menos de casi todas- descuella la de en aquél momento la nación más contaminante del planeta, EEUU, ya que su Congreso no ratificó lo que el Presidente del país Bill Clinton había firmado en el citado cónclave y por si fuera poca esa burla, el que fue también Presidente, el primero de los Bush, rechazó el citado protocolo en el 2.001.
Ahora con una nueva edición de esas Conferencias, la de Glasgow, clausurada el pasado domingo y lanzada bajo el comercial lema "no podemos perder un minuto más" otra vez se ha cerrado esa cumbre mundial con un nuevo fiasco que supone un "déjà vu" ya que posponen a la reunión del próximo año (en una suicida huida hacia adelante) decisiones tan importantes como que hacer para reducir las emisiones producidas por el uso de los combustibles fósiles y el carbón, como legislar la gestión de los vertederos y de la reducción de las emisiones del metano a la atmósfera producidas por el ganado rumiante.
De modo que cuando el eslogan dice "no podemos perder un minuto más" parece que un minuto, no, pero millones de ellos si que se pueden perder alegremente, de lo que se deduce por si no estuviera el asunto ya perfectamente claro, es que a los que ostentan el poder económico y financiero en el mundo, el futuro del planeta se las trae al pairo ya que no les interesa nada que no sea el presente más rabioso, a la voz de "después de mi, como si se produce una nueva edición del  Diluvio Universal".
Conclusiones. La optimista de que "las cosas tienen que ponerse muy mal (¿más todavía?) para que puedan mejorar", obviando que de seguir en esa tesitura de inacciones podemos llegar a una situación irreversible y la pesimista - realista que apunta a que son tantos los intereses económicos que están en juego que nos hemos instalado en una espiral de acontecimientos de la que no podemos salir, por lo que el sistema ha entrado en un callejón sin salida que llevará al mundo a su destrucción.

EL MALVADO DUMPING MADRILEÑO

Cierto es que desde Madrid nos estuvieron viniendo cosas malas durante toda la estancia en el poder de aquel general bajito ganador de la guerra civil española, pero una vez que la señora democracia vino a residir entre nosotros la cosa cambió para mejor hasta el punto que el Estatuto de Autonomía fue restablecido en 1.979, 42 años después de que fuera abolido por el mismo personaje. De modo que curiosamente ahora llevamos con el Estatuto los mismos años, 42, que los que estuvo "fuera de servicio".
Pero la democracia trajo otras cosas, como por ejemplo la creación del Estado de las Autonomías en 1.978 mediante la cual permite a estas fijar sus políticas fiscales. Volviendo a Madrid, esta, como populista y neoliberal a ultranza que es su presidenta, ha fijado una política mediante la cual ha eliminado el impuesto sobre el patrimonio, el de sucesiones y un nuevo escalado del IRPF a la baja, en un intento de atraer a nuevos inversionistas, lo que ha motivado un descomunal enfado  de nuestro lehendakari que ha acusado a esa Comunidad de practicar un dumping impositivo con esa clase de medidas, olvidando que nosotros con nuestro Concierto hacemos - legítimamente - de nuestra capa un sayo, al igual que lo está haciendo la Autonomía madrileña.
Pero la tentación de seguir señalando como chivo expiatorio a Madrid como origen de todos nuestros males se ve que es un comodín al que el PNV no está dispuesto renunciar dado los réditos que le ha venido produciendo durante años, obviando con esta maniobra acometer un serio análisis sobre las debilidades y vicios de nuestro sistema para matar las ineficacias del mismo, que las hay en forma de duplicidades y asignación al gasto de partidas de una más que dudosa eficacia.
De modo que menos quejarse y más trabajar para ser más eficaces y así poder atraer a nuevos inversores, fijar los existentes y claro está, todo ello sin perder el nivel de los servicios públicos existentes, que ahí es donde se ve a los buenos gestores y no a los de boquilla.