Por otra parte, esta idea previa iría en la misma dirección, por lo que se ve, que la que se está dando en las matemáticas elementales aquí, entre nosotros, donde encontrar un niño de 12 años, e incluso más, que maneje con soltura la tabla de multiplicar del 7 es todo un logro. No hablemos ya de hacer operaciones de memoria, donde mi adulta, pero no mucho, panadera para saber la cantidad a cobrar por un periódico de 1,40 euros y un pan de 1,10, no se siente con fuerzas para averiguarlo sin una calculadora. Pero eso si, la calculadora y no digamos los teléfonos móviles los manejan como auténticos maestros. Esta orientación que se está dando a la enseñanza ¿es buena o es mala?.
El que esto escribe no lo está haciendo en papel y con lápiz sino en un teclado, de modo que algo de razón - o toda, vayan Uds. a saber - pueden tener los responsables de ese colegio finlandés, pero la verdad es que da pena ver como un método que ha servido para comunicarnos durante 5.000 años quede arrumbado por máquinas que van a pilas.
Podrán decir los que saben de estas cosas que tomar apuntes y escribirlos en papel a mano mejora la capacidad de memorizar porque se activan hasta tres regiones diferentes del cerebro, pero los que se inclinan por ponernos en manos de las pilas dirán, ¿y qué?.
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